Eso es lo fundamental: hay que entender que lo que para unos es excelente para otros no sirve y evitar las
verdades absolutas, que normalmente no existen...
Y así, alguien que necesite una furgoneta para reparto de última milla, o un coche para breves recorridos eminentemente urbanos, o una herramienta para transporte metropolitano (taxi, minibús, autobús...), o un turismo para desplazamientos más largos pero al amparo de cargadores y con paradas y tiempos planificables encontrará en el eléctrico una muy buena opción; en cambio, quien tenga otras necesidades (entre los que me incluyo) tendrá más propensión a quedarse con el térmico o con algún tipo de híbrido. Y ya está: todos contentos...
Saludos