La hoja de reclamaciones no está mal, pero para este caso es claramente insuficiente, el problema es que estas hojas de reclamaciones no tienen capacidad ejecutiva y las oficinas de consumo ni tan siquiera pueden sancionar el hecho concreto, salvo que trasgreda normativa, que en este caso no se da.
Una hoja de reclamaciones tiene una ventaja, es la de dejar constancia del hecho, que es importante, y sirve como prueba de la reclamación en una posible demanda, pero no tiene casi recorrido en la cuestión de efectividad, el reclamado puede incluso ni tan siquiera contestar a la reclamación sin que tenga consecuencias.
En este caso lo que sería más efectivo sería remitir un burofax al fabricante, Alfa Romeo, delegación en España, si además se presenta por un despacho de abogados ya se convierte en algo a lo que los reclamados suelen tener bastante respeto, porque lo primero que deja clara la intervención de abogado a quien se reclama es la decisión del cliente de llegar hasta donde haga falta, estos burofax suelen ser “mano de Santo”.
En mi opinion no tiene ningún sentido un plazo de tres meses sin dar con la solución, eso es inadmisible y demuestra una dejación de las obligaciones del fabricante. No existen argumentos de plazos de entrega, de piezas de las que no dispongan, raya el absurdo que los fabricantes del vehículo no sean capaces de diagnosticar el problema, ¿como se puede aceptar que quien ha diseñado y fabricado el coche no sea capaz de averiguar que avería tiene, después de tres meses?.
En mi opinión dos Burofax, uno al concesionario, otro al fabricante en su delegación en España, ambos con la misma reclamación, dando un plazo no superior a los 15 días para solucionar el problema, y apercibimiento de que transcurrido el plazo se presentar demanda ante el Juzgado. Y repito, si estos Burofax van encabezados por un despacho de abogados, tanto mejor.