Volkswagen Corsar
La plataforma Passat B2 nació globalmente en 1980 en Emden, Alemania, adoptando el apellido Santana para el sedán tres volúmenes y conquistando plazas tan disímiles como Brasil o Shanghái. Sin embargo, cuando la planta de Puebla ensambló el primer ejemplar en 1984 para comercializarlo formalmente entre los años-modelo 1984 y 1988, la firma no trajo el fastback ni la icónica Variant desde el inicio. En su lugar, desembarcó únicamente la carrocería sedán de cuatro puertas bajo una denominación nacida por y para el mercado nacional: Volkswagen Corsar CD.
Bajo esa fisionomía rectilínea firmada por el lenguaje de diseño funcional de la época, el Corsar escondía un ADN de estirpe: la arquitectura de motor longitudinal e inclinación lateral heredada del Audi 80 (B2). Mecánicamente, la filial mexicana prescindió de las golosinas europeas como el bloque de cinco cilindros en línea o la tracción integral Syncro. Para mover a este mediano, la ficha técnica local se articuló sobre el confiable bloque 1.8 litros (1,781 cc) de cuatro cilindros en línea (código EA827), alimentado por un carburador Pierburg de dos gargantas que erogaba 85 HP a 5,200 rpm y un torque de 92 lb.pie a 3,000 rpm.
Si bien en el papel la cifra de potencia parecía tímida frente a los grandes americanos, el secreto del Corsar residía en la eficiencia del tren motriz y un peso pluma de apenas 1,020 kg en orden de marcha. Las primeras unidades de 1984 montaban una caja manual de 4 velocidades con escalonamiento largo pensado para carretera, o bien una automática de 3 marchas con convertidor de par hidrodinámico. Para 1985, la oferta manual escaló a una transmisión de 5 velocidades con overdrive (4+E), lo que refinó el consumo dinámico —rindiendo unos dignos 11 a 12 km/l en ciclo combinado— y le permitió mantener cruceros de 140 km/h sostenidos sin llevar la aguja del tacómetro en la zona roja.
A nivel de chasis, equipaba una moderna suspensión delantera independiente tipo McPherson y un eje trasero de perfil en "V" torsional con efecto direccional autorregulable, el cual absorbía las imperfecciones del asfalto nacional mientras mantenía las ruedas traseras bien plantadas. En el apartado de frenos, montaba discos ventilados al frente y tambores atrás, operados por un servofreno asistido por vacío. El habitáculo vestía tapicería en terciopelo de alta densidad, aire acondicionado integrado de fábrica, dirección hidráulica con cremallera asistida, cristales y espejos de ajuste eléctrico, además de un cuadro de instrumentos quirúrgicamente claro con tacómetro e indicadores analógicos auxiliares.
A lo largo de sus cinco años de comercialización, la alineación en México no fue monolítica y se dividió en etapas clave. Nació en 1984 bajo la icónica versión única Corsar CD (haciendo guiño al nivel Corps Diplomatique o Class Director en la nomenclatura alemana), distinguible por sus faros dobles rectangulares y rines de aluminio de 13 pulgadas de diseño multirradio. Para el año-modelo 1986, Volkswagen de México amplió la oferta lanzando la deseada Corsar Variant, la vagoneta familiar que compartía tren motriz pero añadía barras portaequipaje en el toldo, portón trasero de gran apertura y una capacidad de carga sobresaliente. En la recta final (1987-1988), llegaron ediciones especiales con acabados bitono en la carrocería, molduras de protección lateral revisadas y detalles de equipamiento superior antes de despedir la línea de ensamble en Puebla para dar paso a la expansión del Jetta MK2.