Es que para eso aparece el neuromarketing, para vender en base a emociones. No te dicen que tal refresco de cola es mejor, te dicen que es la chispa de la vida.
Si, el neuromarketing sirve, entre otras cosas, para eso. Pero no crea necesidades nuevas, lo que crea es propuestas nuevas para las mismas necesidades que siempre han estado, y estarán, ahí.
Antes de la aparición de los SUV, la gente compraba entre lo que había, y con eso satisfacía (mejor o peor) las mismas necesidades que tenemos hoy: transporte, comodidad, prestaciones, seguridad, economía, aparentar, presumir, emocionarse... Cada cual le damos a estos (y otros) factores diferente importancia, pero tienen peso en nuestras decisiones.
Hoy, con los SUV, mucha gente está encontrando en ellos una forma ¿mejor? ¿moderna? ¿distinta? ¿eficiente? ¿alternativa? de satisfacer las mismas necesidades de transporte, comodidad, seguridad, aparentar, emocionarse...
Y si la gente los compra, será por algo, porque les encaja, porque lo quieren, porque consideran que son una opción válida y conveniente, y no porque algún manipulador escondido en las sombras teledirija sus decisiones a través de estrategias de neuromarketing y publicidad subliminal.
Otra cosa bien diferente es que no nos gusten o no nos parezcan bien las decisiones que toman otros con sus criterios y con su dinero, pero eso ya es otra cuestión.