2 de mayo
Para Lancia, no es una cita, es una herida.
En 1985, en Córcega, Attilio Bettega perdió la vida a bordo de su 037. Un año después, el mismo día, en el mismo mitin, la historia se repite: Delta S4 se sale de la carretera, se prende fuego. Henri Toivonen y Sergio Cresto están dentro.
Tres nombres, un punto de quiebre.
No es solo una tragedia deportiva. Es ese momento cuando el mito del Grupo B deja de ser épico y se convierte en un problema. Demasiada potencia, demasiada velocidad, muy poco margen. La línea había sido cruzada, y se dio cuenta de la manera más brutal posible.
Estos coches escribieron una de las páginas más fascinantes del deporte de motor. Pero el precio era demasiado alto.
Bettega, Toivonen, Cresto, para nosotros, no son solo un recuerdo.