Ese coche pesa menos de 1400 kg, acelera de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 331 km/h. Pero en lugar de aspirar a la supremacía en prestaciones, el objetivo del 6GT es "celebrar una forma de conexión con la conducción cada vez más rara: táctil, analógica y profundamente mecánica", según McLaren.
“Cada cambio de marchas, cada movimiento del acelerador y cada giro del volante están diseñados para que se sientan deliberados, físicos y gratificantes, conectando al conductor con la máquina”.