En realidad, Lancia y, en menor medida, Alfa, son marcas que dan tumbos desde hace 50 años o más.
Yo diría que Alfa da tumbos desde finales de los '70 y Lancia desde finales de los '80...
Realmente Alfa llevaba dando tumbos toda su vida hasta que a mediados de los '50 encontró el buen camino primero con Giulietta y derivados y luego con Giulia y derivados. Otros modelos del periodo sirvieron de relleno, pero el éxito generalizado y la gloria popular llegaron con esos dos: coches no demasiado grandes, no disparatadamente caros y con un muy buen andar. Desde los jovenes quemadillos con recursos a los padres de familia con un cierto acomodo y el pie ligero encontraban en Alfa la forma de dar desahogo a sus ansias poniendo en aprieto a los Mercedes de los potentados. ¿Qué se torció? Por un lado incluso en ese periodo de gloria democrática sus métodos de producción no eran suficientemente competitivos, generando unos costes demasiado elevados frente a otros fabricantes; por otro lado, se durmieron en los laureles y la siguiente generación (Alfetta y Alfasud) formalmente era excelente pero en la práctica tenía carencias que no se previeron adecuadamente en fase de proyecto y que no se supo o no se quiso solucionar a posteriori: cosas como el reenvío del cambio en los transaxle, el óxido en los Sud, la eternización del viejo 4 cilindros Busso que, si bien seguía siendo puntero en prestaciones empezaba a envejecer en otros aspectos, los recurrentes desajustes de los boxer... A todo esto Fiat podría haber puesto remedio porque tenía capacidad organizativa, métodos de produccción, medios económicos y conocimientos para hacerlo, pero primó más la racanería y el cortoplacismo...
Lancia también tuvo sus altibajos: caracterizada por la originalidad y la innovación, sus costes de desarrollo (y de producción) acabaron siendo insostenibles en el anticuado contexto productivo por el que se regía. Cayó en manos de Fiat a finales de los '60 y curiosamente al principio Fiat no lo hizo mal: modernizó y abarató el proceso productivo, aplicó sinergias en el desarrollo de productos, aportó excelentes motores (a menudo ligeramente modificados para tener un carácter más Lancia), mantuvo durante mucho tiempo la originalidad en los bastidores (los Gamma, Beta y derivados) y durante aún más tiempo en las suspensiones (Delta I). Sí, Lancia usaba componentística Fiat pero pocos lo habrían dicho. Luego, a partir de los '90 esa distinción se fue diluyendo. Eso y una serie de decisiones controvertidas en cuanto a diseño y evolución de los modelos (Kappa VS Thema, Delta II VS Delta I...) marcó el declive de la marca mientras Fiat se limitaba a contemplar sin tomar medidas contundentes, cosa que muy probablemente también podría haber hecho...
Resumiendo: dos ocasiones perdidas para Fiat, dos ocasiones perdidas de que ambas marcas dejaran de dar tumbos...
Saludos
