Y luego está la del otro día. Me invitaba la churri, que se había puesto, todo hay que decirlo, estupenda de la muerte, a cenar. Coche impoluto. Según salgo del coche algo suena, y suena mal, asín como a roto. Me mira ella todo dulzura y me indica que se ha roto un pelín el plástico por que se le había enganchado la hebilla de la bota. Como era de noche y hacía un frío del carajo, lo dejé para el día siguiente.
Y efectivamente, aaaaaaaarghhhh!!!, al día siguiente compruebo que casi ha seccionado por completo la aleta esa del asiento delantero derecho donde se encuentra el botón para inclinar el respaldo, vamos que está unida al resto de la pieza por un milímetro que permanece unido, asín que...Loctite toca, antes de que aparezca por el suelo.
Y ya la última de plásticos, jejejejjjj, esta la verdad que casi me lleva al psiquiatra, hasta que mi bendito padre lo solucionó con dos trozicos de cartón duro y un par de tiras de celo. El hueco para dejar cosillas que hay justo en el centro del salpicadero, arriba, delante de la rejilla de ventilación. No veáis la de chillidos que he pegado durante casi 3 años, cuando de manera insistente aprieto la cosa esa para que se abra y no se abre...y yo que no me puedo poner las gafas de sol y sin jurar ni torta, parecía yo el muñeco diabólico. Siempre lo solucionaba quedándome sin dedos y tras múltiples e infructuoso intentos.
Ya véis, le comenté el tema al pater y ya, tras un somero análisis de la situación, me colocó las dos tirillas de celo sobre dos pedazos de cartón duro colocados debajo de los topes y oye, se abre a la primera!!!.