Fuente: ELPAIS
Estilo deportivo e ingeniería avanzada para marcar la diferencia. El nuevo Mazda 6 sobresale por su imagen y es una de las berlinas que aporta el diseño más llamativo y con mayor personalidad. Y suma también una mecánica sofisticada, con aspectos reservados hasta ahora a los modelos de prestigio: ofrece el peso más bajo entre los turismos de su tamaño, y añade una aerodinámica muy afinada y motores a la última. El resultado se aprecia, entre otras cosas, en los consumos oficiales, que son muy bajos: desde solo 3,9 litros de media (diésel).
Por estética y calidad técnica, el Mazda 6 de 2013 se aleja de los turismos populares (C5, Mondeo, Avensis) y se acerca a otros más cuidados, como los Honda Accord, Opel Insignia y Volkswagen Passat, que representan el paso previo a las berlinas de las firmas exclusivas (A4, Serie 3, etcétera).
El inconveniente es que el precio sigue el mismo camino y supera con claridad al de los turismos equivalentes de marcas populares: está disponible desde 27.180 euros con motor de gasolina (2.0 de 145 CV) y a partir de 29.430 con turbodiésel (2.2 de 150 CV). Sin embargo, hay dos aspectos que ayudan a compensar el sobrecoste. Por un lado, el completo equipo de serie, que no exige desembolsos adicionales (ver despiece inferior) y, por otro, la oferta de carrocerías, porque las dos disponibles, Sedán o cuatro puertas y Wagon o familiar, cuestan lo mismo, un detalle muy poco frecuente.
Mazda no va a ofrecer promociones de lanzamiento, salvo una campaña de fidelización: a los conductores que quieran cambiar su Mazda por el nuevo 6, se les regalará la extensión de garantía a cinco años. Además, todas las versiones (gasolina y turbodiésel) pueden acogerse al Plan PIVE, que se ha prorrogado y permite ahorrarse 2.000 euros.
Con una longitud de 4,87 metros en el Sedán y de 4,80 metros en el Wagon, el nuevo modelo es más grande que el actual y se postula como una de las propuestas de mayor tamaño entre las berlinas medias. Y la suma de su diseño, formato y dimensiones, crean una imagen afilada e imponente. Apuesta por la deportividad y puede gustar o provocar rechazo, pero no deja indiferente. El interior, en cambio, resulta más clásico y choca con el vanguardismo de la carrocería. Y algunos detalles, como el navegador, parecen un añadido de última hora. Los materiales y acabados son correctos y se sitúan en la media de la categoría, y el salpicadero es casi idéntico al del todoterreno CX-5.
El tamaño exterior beneficia la habitabilidad, que es generosa en ambas carrocerías y permite acomodar a cuatro adultos (el quinto no irá tan cómodo), aunque con diferencias en las plazas traseras: en el cuatro puertas, hay más espacio para las piernas y menos altura (a partir de 1,85 metros se roza con la cabeza en el techo), mientras que en el familiar sucede lo contrario y los más altos no darán en el techo pero sí pueden rozar con las rodillas en el respaldo, sobre todo si los ocupantes delanteros son también altos y retrasan sus butacas.
El Wagon tiene un maletero de 522 litros y, el Sedán, de 489. Y, a igualdad de precio, el mayor sentido práctico del familiar puede ser un elemento decisivo a la hora de elegir una u otra carrocería. El cuatro puertas tiene a su favor una línea más estilizada y unas décimas menos de consumo, por su mejor aerodinámica: Cx de 0,26, frente al 0,28 del Wagon. Pero son cifras excelentes en ambos casos.
El Mazda 6 de 2013 es un coche con un tacto más cómodo y menos deportivo que el actual. El conductor percibe sensaciones más filtradas y las suspensiones absorben mejor. Los motores suenan más bien poco, especialmente los turbodiésel, pero el ruido de rodadura se cuela en el interior más de lo deseable y no parece tan cuidado como el resto de la mecánica.
La paleta disponible contempla cuatro alternativas, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los más interesantes son los mencionados 2.0 de gasolina y 145 CV, que gasta 5,5 litros homologados de media y es el más asequible (desde 27.1870 euros), y el 2.2 turbodiésel de 150 CV, que acelera y responde mucho mejor y otorga una notable relación entre prestaciones y consumos: acelera de 0 a 100 km/h en nueve segundos y se conforma con 4,2 litros de media oficial. Los dos motores vienen con cambio manual de seis marchas y el turbodiésel está también disponible con una caja automática del mismo número de relaciones (cuesta 2.000 euros; mejora el confort pero penaliza el consumo, que sube a 4,8 litros). A partir de junio llegará una nueva variante de la mecánica 2.2 diésel con desarrollos más largos y un consumo de solo 3,9 litros.
Los dos otros motores se asocian siempre al cambio automático y al acabado superior Luxury. Son el 2.5 de gasolina y 192 CV (6,3 litros y 36.000 euros) y el 2.2 turbodiésel de 175 CV (4,8 litros y 37.630 euros).
Estilo deportivo e ingeniería avanzada para marcar la diferencia. El nuevo Mazda 6 sobresale por su imagen y es una de las berlinas que aporta el diseño más llamativo y con mayor personalidad. Y suma también una mecánica sofisticada, con aspectos reservados hasta ahora a los modelos de prestigio: ofrece el peso más bajo entre los turismos de su tamaño, y añade una aerodinámica muy afinada y motores a la última. El resultado se aprecia, entre otras cosas, en los consumos oficiales, que son muy bajos: desde solo 3,9 litros de media (diésel).
Por estética y calidad técnica, el Mazda 6 de 2013 se aleja de los turismos populares (C5, Mondeo, Avensis) y se acerca a otros más cuidados, como los Honda Accord, Opel Insignia y Volkswagen Passat, que representan el paso previo a las berlinas de las firmas exclusivas (A4, Serie 3, etcétera).
El inconveniente es que el precio sigue el mismo camino y supera con claridad al de los turismos equivalentes de marcas populares: está disponible desde 27.180 euros con motor de gasolina (2.0 de 145 CV) y a partir de 29.430 con turbodiésel (2.2 de 150 CV). Sin embargo, hay dos aspectos que ayudan a compensar el sobrecoste. Por un lado, el completo equipo de serie, que no exige desembolsos adicionales (ver despiece inferior) y, por otro, la oferta de carrocerías, porque las dos disponibles, Sedán o cuatro puertas y Wagon o familiar, cuestan lo mismo, un detalle muy poco frecuente.
Mazda no va a ofrecer promociones de lanzamiento, salvo una campaña de fidelización: a los conductores que quieran cambiar su Mazda por el nuevo 6, se les regalará la extensión de garantía a cinco años. Además, todas las versiones (gasolina y turbodiésel) pueden acogerse al Plan PIVE, que se ha prorrogado y permite ahorrarse 2.000 euros.
Con una longitud de 4,87 metros en el Sedán y de 4,80 metros en el Wagon, el nuevo modelo es más grande que el actual y se postula como una de las propuestas de mayor tamaño entre las berlinas medias. Y la suma de su diseño, formato y dimensiones, crean una imagen afilada e imponente. Apuesta por la deportividad y puede gustar o provocar rechazo, pero no deja indiferente. El interior, en cambio, resulta más clásico y choca con el vanguardismo de la carrocería. Y algunos detalles, como el navegador, parecen un añadido de última hora. Los materiales y acabados son correctos y se sitúan en la media de la categoría, y el salpicadero es casi idéntico al del todoterreno CX-5.
El tamaño exterior beneficia la habitabilidad, que es generosa en ambas carrocerías y permite acomodar a cuatro adultos (el quinto no irá tan cómodo), aunque con diferencias en las plazas traseras: en el cuatro puertas, hay más espacio para las piernas y menos altura (a partir de 1,85 metros se roza con la cabeza en el techo), mientras que en el familiar sucede lo contrario y los más altos no darán en el techo pero sí pueden rozar con las rodillas en el respaldo, sobre todo si los ocupantes delanteros son también altos y retrasan sus butacas.
El Wagon tiene un maletero de 522 litros y, el Sedán, de 489. Y, a igualdad de precio, el mayor sentido práctico del familiar puede ser un elemento decisivo a la hora de elegir una u otra carrocería. El cuatro puertas tiene a su favor una línea más estilizada y unas décimas menos de consumo, por su mejor aerodinámica: Cx de 0,26, frente al 0,28 del Wagon. Pero son cifras excelentes en ambos casos.
El Mazda 6 de 2013 es un coche con un tacto más cómodo y menos deportivo que el actual. El conductor percibe sensaciones más filtradas y las suspensiones absorben mejor. Los motores suenan más bien poco, especialmente los turbodiésel, pero el ruido de rodadura se cuela en el interior más de lo deseable y no parece tan cuidado como el resto de la mecánica.
La paleta disponible contempla cuatro alternativas, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los más interesantes son los mencionados 2.0 de gasolina y 145 CV, que gasta 5,5 litros homologados de media y es el más asequible (desde 27.1870 euros), y el 2.2 turbodiésel de 150 CV, que acelera y responde mucho mejor y otorga una notable relación entre prestaciones y consumos: acelera de 0 a 100 km/h en nueve segundos y se conforma con 4,2 litros de media oficial. Los dos motores vienen con cambio manual de seis marchas y el turbodiésel está también disponible con una caja automática del mismo número de relaciones (cuesta 2.000 euros; mejora el confort pero penaliza el consumo, que sube a 4,8 litros). A partir de junio llegará una nueva variante de la mecánica 2.2 diésel con desarrollos más largos y un consumo de solo 3,9 litros.
Los dos otros motores se asocian siempre al cambio automático y al acabado superior Luxury. Son el 2.5 de gasolina y 192 CV (6,3 litros y 36.000 euros) y el 2.2 turbodiésel de 175 CV (4,8 litros y 37.630 euros).