Hola compañeros.
Tengo un Giulia 2.2 150cv desde hace 4 años. Estoy encantado, pero la idea inicial era tener el gasolina.
- Actualmente hago unos 26 km diarios en total sumando ida y vuelta al trabajo, entre autovía y ciudad . Esto ya es poca distancia para un diésel moderno (sobre todo con las partes de ciudad).
- Hay que sumarle recogidas/entregas de niños en colegio y guardería desde casa, compras y demás recados que me pillan a pocos minutos de casa.
- Hay que sumarle que quiero el gasolina, por muchos motivos.
Todo esto nos lleva al 2.0 (creo que tengo suficiente con el 200cv, aunque puedo ir a por una unidad de 280). Sé que el 200 se puede reprogramar.
La cuestión es: ¿doy el salto o sigo tirando del 2.2, a pesar de, sobre todo, hacer esos recorridos cortos en los que el motor no llega a entrar en temperatura de servicio? (hablo principalmente de los recorridos cortos de llevar a los niños al colegio).
Por ahora el coche va como la seda. Le he hecho cambio de aceite anual (a pesar de hacer menos de 5000 km anuales), lo conduzco por encima de 2000rpm, como recomendáis por aquí, respeto los periodos de entrada en temperatura antes de apretarle y siempre sin pasarme, espero alrededor de un minuto antes de pararlo, para dejar que baje la presión de aceite en el turbo, lo conduzco solamente yo, tiene 110.000 km...
Me enamora el gris silverstone e incluso las llantas de 17 cada vez que lo veo y me subo y lo arranco y salgo y sobre todo el cambio manual, pero es cuestión de tiempo que lo cambie por el 2.0.
La pregunta concreta es, ¿entregar este en un compraventa a la hora de ir a por un 2.0? ¿venderlo por mi cuenta y luego ir a por el 2.0?.
Estoy hecho un lío en cuanto a cómo dar el salto, pero estoy deseando cambiar.
Seguro que alguno de vosotros ha pasado por algo similar y podréis aconsejarme / dar vuestra opinión.
Un saludo a todos.
Tengo un Giulia 2.2 150cv desde hace 4 años. Estoy encantado, pero la idea inicial era tener el gasolina.
- Actualmente hago unos 26 km diarios en total sumando ida y vuelta al trabajo, entre autovía y ciudad . Esto ya es poca distancia para un diésel moderno (sobre todo con las partes de ciudad).
- Hay que sumarle recogidas/entregas de niños en colegio y guardería desde casa, compras y demás recados que me pillan a pocos minutos de casa.
- Hay que sumarle que quiero el gasolina, por muchos motivos.
Todo esto nos lleva al 2.0 (creo que tengo suficiente con el 200cv, aunque puedo ir a por una unidad de 280). Sé que el 200 se puede reprogramar.
La cuestión es: ¿doy el salto o sigo tirando del 2.2, a pesar de, sobre todo, hacer esos recorridos cortos en los que el motor no llega a entrar en temperatura de servicio? (hablo principalmente de los recorridos cortos de llevar a los niños al colegio).
Por ahora el coche va como la seda. Le he hecho cambio de aceite anual (a pesar de hacer menos de 5000 km anuales), lo conduzco por encima de 2000rpm, como recomendáis por aquí, respeto los periodos de entrada en temperatura antes de apretarle y siempre sin pasarme, espero alrededor de un minuto antes de pararlo, para dejar que baje la presión de aceite en el turbo, lo conduzco solamente yo, tiene 110.000 km...
Me enamora el gris silverstone e incluso las llantas de 17 cada vez que lo veo y me subo y lo arranco y salgo y sobre todo el cambio manual, pero es cuestión de tiempo que lo cambie por el 2.0.
La pregunta concreta es, ¿entregar este en un compraventa a la hora de ir a por un 2.0? ¿venderlo por mi cuenta y luego ir a por el 2.0?.
Estoy hecho un lío en cuanto a cómo dar el salto, pero estoy deseando cambiar.
Seguro que alguno de vosotros ha pasado por algo similar y podréis aconsejarme / dar vuestra opinión.
Un saludo a todos.