El señor S_artista está muy suelto, quizá necesite leer un artículo del prestigioso Doctor Clarckson sobre la ruralización que sufren los 939 con propulsor JTD.
“Diversos casos clínicos apuntan a una grave ruralización y aberronchamiento contra el rocaje vivo, de los dueños o conductores habituales de calderas diesel.
Este hecho adquiere tintes de tragicomedia al tratarse de un vehículo con diseño de Giugiaro. En zonas de costa o clima suave se ha detectado una variante aún más virulenta y sangrante, si decidimos centrarnos en aquellos que han adquirido un Spider diesel firmado por Pininfarina (que Dios los acoja en su gloria).
El síndrome, o la sintomatología más temprana, aparece justo en el reflejo de presión ejercido sobre la yema del dedo índice de la mano derecha. Vulgarmente conocido como “apretar el botón de encendido”.
El sujeto es invadido por una vibración o traqueteo que se desplaza desde el ano, pasando por la espina dorsal, hasta el cráneo, agitándolo y batiendo el cerebro, llenándolo de ideas grotescas y ensoñaciones diurnas sobre el par motor, la patada del turbo y otras paparruchas que suelen esgrimir los habituales al JTD. Actualmente se están efectuando pruebas de cromatografía de gases y tomografía de meninges para discernir si son los vapores del diesel o el traqueteo espino lumbar, los causantes de este claro deterioro cognitivo.
Los vulgarismos en el lenguaje, el dominio en la siembra de las variedades candeal del trigo y las escapadas por caminos de tierra son indicios de que el JTD penetra en el individuo y la “tractorización” es ya irreversible. En ocasiones, la repentina erección al contemplar un rebaño ovino es claro síntoma de esta ruralización.
Es conveniente señalar, que la variante más grave, la del SPIDER diesel, cursa con una espectacular FEO-CROMATOSIS AGUDA, caracterizada por afear el coche a base de colocar tiras cromadas autoadhesivas en los lugares más variopintos de la carrocería, desmejorando el diseño y acercándose peligrosamente a otro síndrome: el cani.
Puede ocurrir que el conductor del JTD lo decore con quadrifoglios, llantas pintadas, pegatinas de SPARCO o banderas de Italia, en un fútil intento de crear la máquina racing definitiva, a pesar de que la cruda realidad muestre al viandante un bonito tractor engalanado con infinidad de pegatinas compradas en Norauto y Feuvert, emitiendo un ruido infernal y dejando una gran nube negra sobre la calzada. La ruralización es irreversible… Se ha eliminado el FAP.
Suele ser habitual que tras reprogramar, (incluso algún osado se atreve a modificar la línea de escape en su búsqueda por igualar al gasolina), los JTD se enfrenten con los JTS, recordando un párrafo anterior: esgrimiendo los baldíos argumentos del turbo y el par motor, el caballaje o el precio del carburante.
Esta tontería suele quitarse a base de largas sesiones de música gasolina ambiental, estiradas de motor por encima de las 6000 vueltas y ausencia de vibración espino lumbar.
Autores más críticos afirman que la única cura posible es la incineración por fósforo del vehículo, (el conocido cerillazo de Luis), y la reinserción dentro del modelo en motores gasolina.
Personalmente opino que esta gente es la que más ayuda necesita de la sociedad, y la comunidad Brerista (en especial la Spiderista) debe hacer especial esfuerzo e hincapié en evitar que los “quieroynopuedo” sigan atronando y contaminando el mundo con sus locomotoras sin filtro antipartículas”.
Extracto de la Revista Science del mes de Enero MY08, artículo “SIDA, sífilis, gonorrea, JTD y otras enfermedades venéreas de fácil contagio”.