Opinión de usuario sobre un SUV B que se vende bajo la marca Alfa Romeo y el nombre Junior, la versión de motor híbrido 1.2 de 145Cv y el acabado Speciale.
He sobrepasado los 6 mil kilómetros desde el mes de febrero cuando lo retiré del concesionario, y ya sólo ando con el Junior salvo momentos puntuales que recurro al resto del parque móvil familiar, es mi coche de todos los días con lo que ya estoy en modo usuario, y entiendo que ahora si puedo dar una opinión, subjetiva por ser la mía, subjetivísima, pero bastante más fundada de la que puede sacar alguien que sólo le ha dado una vuelta... o que quien ni tan siquiera lo ha visto en vivo, que hay mucho opinador de esos. Para quien haya leído algo de lo que he dicho por algún que otro hilo del foro referente a primeras impresiones, probablemente poco nuevo le voy a aportar, es más, me voy a repetir mucho.
Escapo de obviedades y cuestiones filosóficas estéticas al estilo de me gusta o no me gusta, o de esas en las que insisten los hater del recarrozado Peugeot por los mandos de los intermitentes y lo de “muerte a Mesonero”. Más allá de los gustos personales, siempre dije que no me había entrado tanto por los ojos de entrada como otros Alfa Romeo, habría preferido que siguiese la línea marcada por el Tonale, pero con el tiempo, a base de verlo, y lo que me transmiten los que lo ven, dadas la modas actuales, el coche se hace agradable de ver y resiste muy bien las comparativas frente a sus alternativas en el mercado. Pero insisto, esto es filosofía.
Lo primero, encantado con el coche, totalmente recomendable su compra, a quién le guste, que no lo dude. La única incidencia hasta el momento ha sido ir al concesionario citado por lo del reapriete ya comentado por otro hilo, y nada más. Faltaría más, muy mal estaríamos si diese problemas con este kilometraje, soy consciente de las viejas del visillo que vigilan los problemas que puedan surgir. Que queden tranquilas, soy trasparente y lo que le aparezca al coche me faltará tiempo para comunicarlo por el foro. El problema del coche ahora es encontrar en donde comprarlo, dado el desmantelamiento de las concesiones fuera de las grandes capitales.
Concretando, sobre el interior, lo único que veo especialmente criticable es la ausencia de los agarraderos del techo, y del resto, como experiencia de usuario, muy positiva. Alabar la calidad de rodadura, ajustes y la ausencia de ruidillos y crujidos. La sensación sentado al volante es de ir en mucho más coche, incluso más alto de lo que es, y se vuelven intrascendentes detalles ya debatidos, pero que, efectivamente, son mejorables. Repito, que los vea intrascendentes en el uso no quiere decir que no me hubiera gustado que estuvieran contemplados, como algún guarnecido de otro material que no fuese plástico duro en paneles de puertas y parte superior del salpicadero o el tacto plasticoso del símil piel de unos cómodos asientos y un agradable puesto de conducción con su perfecto volante que te hace sentir en casa. Gran capacidad de almacenamiento en la consola central y puertas delanteras. El infotormento funciona, para un neófito en el asunto, de forma más que aceptable (no creo que sea ejemplar, pero para el uso que le doy va sobrado para mis exigencias, reproducir Spotify, llamadas y Maps), aunque a veces tarda unos segundos en detectarme la llave, o tarda en entrar en una opción, pijadas que me reconocen habituales usuarios de todas las marcas y coches “modelnos”. Le estoy cogiendo el punto para las instrucciones vocales, y para las dos tonterías que necesito, me facilita mucho la cosa, incluso para poner la radio. La cámara trasera y los sensores de parking también van muy bien, y lástima de la vista por la luna trasera que es muy escasa. Las ADAS las levo configuradas tal como me las configuraron al salir del concesionario y no me molestan en absoluto los ruidillos que me avisan de cosas, ni los toques en el volante por sobrepasar líneas. La luces matriciales, una gozada. El programador activo de velocidad funciona por autopista fenomenal, y el coche rueda y traga kilómetros por autopista como si fuera más grande. Es que va muy bien para lo que es. En resumen, la usabilidad del coche desde el primer momento es muy amistosa y enseguida te haces a todo, manejo de mandos, cambio automático y demás. Más que aceptable maletero como para no echar en falta el del 156SW (pero hecho en falta ganchos o “nervios” en el suelo para que no se muevan las cosas, demasiado plana la superficie y moqueta “resbalosa”). Razonables plazas traseras (para tamaños estándar), que cumplen para el tamaño del coche y, en conclusión, nada en el interior que me haga arrepentirme, para mis usos, de no haber comprado un coche más grande… aunque si me remonto como 5 años atrás, antes de la pandemia, con los pajaritos todavía en el nido y otras necesidades de espacio, no habría dicho lo mismo… pero tampoco me habría comprado un Junior.
En lo relativo al motor tengo que ser justo, a pesar de que me habría gustado más motor, un V6 Busso de 250 Cv con etiqueta ECO y 5 litros a los 100, o algo así. Es uno de sus puntos fuertes del coche, siendo consciente de los tiempos que corren y la gama y del coche que es. En comparación p.e. con el 1.0 Firefly de 120Cv del 500X Sport, que no anda nada mal, pero que es una maraca en parado, apenas vibra. Como también soy neófito en el cambio automático hay cosas que no puedo juzgar adecuadamente por la falta de experiencia y referencias. La ayuda eléctrica hace que parezca más motor de lo que es, con un comportamiento, generalmente muy lineal y lleno desde abajo (turbo y motor eléctrico) sin notar apenas los cambios de marcha, aceleraciones y con recuperaciones casi sorprendentes que no se esperan, reaccionando muy bien en adelantamientos. Subir de velocidad es demasiado fácil inicialmente y sin aparente esfuerzo. Entiendo que la ayuda del eléctrico con el turbo es la responsable de ello, y precisamente por eso, cuando uno excede de ciertas velocidades e insiste en ciertas aceleraciones, le vas dando, y pisas un poco más, ahí ya uno es consciente de que la potencia del 1.2 es de “sólo” 136 cv. Por eso puede decepcionar a quien sorprendido por las excelentes prestaciones iniciales, piense que puede seguir y seguir.
Yo soy de ir alegre, de andar “fluido”, trazador de la pradera me defino por mi herencia de motero R, y ya os digo me deja ir bastante más rápido y mucho más desahogado que con el 1.8 TS de mi 156, pero las costuras se le pueden ver al motor si se pretende ir de tramo o a partir de ciertas irracionales velocidades… porque insisto, por las prestaciones que ofrece inicialmente puede hacer parece que si que es para eso. Con esas, los consumos medios apenas suben de los 7 a los cien dándole caña (en el instantáneo también se le puede ver subir mucho de los 10 si se le exige). Y si vas normal, no es raro bajar de 6, y si lo buscas, hasta coquetear o bajar los 5… ojo, y sin pisar huevos, superando límites de velocidad. Es muy curioso ver cómo se apaga el motor de combustión yendo a 100 o más por autopista por el efecto vela, o llevarlo un buen rato por encima de los 50 que se ponían como referencia, y todo ello pasando desapercibido el funcionamiento del motor de explosión cuando arranca si no te le prestas mucha atención al cuadro, señal de lo poco ruidoso que es cuando funciona.
Y voy con lo más importante para mí, el comportamiento, el dinamismo por lo referente a la dirección y las suspensiones. La dirección es una delicia, directa, ágil, puede ser que poco informativa si la comparo el 156 (en todo caso, necesito muchos más kilómetros y muchas más situaciones de conducción para certificarlo y para ir “sintiendo” más el coche), pero en todo caso, hace muy fácil conducir el coche.
Y el chasis, ay el chasis!. Me sigo debatiendo con el tema. Me he amigado, y mucho, con las farolas posteriores. El eje torsional va francamente bien, y salvo las tópicas situaciones de juntas, badenes, ondulaciones a alta velocidad, etc, etc, hasta diría que en tramos revirados me gusta mucho el tacto que le da al coche. Es muy ágil en el tráfico urbano, y hace un mes disfruté con él como hacía tiempo que no lo hacía conduciendo en una revirada carretera local, de las mías, de esas en las que ir demasiado rápido no implica subir de los 100 Km/h, y fui demasiado rápido disfrutándolo. Y no se retuerce, esa sensación del 156 o del 500X Sport que crujen/se doblan al forzar los apoyos, no la tiene el Junior que parece rígido y sin crujidos. Sigo teniendo curiosidad por probar el Q4, pero no creo que su sobrecoste me hiciese escogerlo. Dónde está mi debate? Pues en las suspensiones.
Ya digo, en el ratoneo rápido es muy ágil, llevando muy bien los cambios de apoyo si además manda el eje delantero por motor, porque apoyado en el motor hasta parece que tiene Torsen, pero en curvones más rápidos cuando las velocidades suben y tocan frenadas que lo puedan descomponer o cambios de dirección, es en donde me gustaría notar lo de ir más sujeto… “duro” como, p.e. en el Mito? No creo, mi Mito se hace divertido porque va más duro, pero en curvas ya me tiene dado más de un susto de atrás, y el Junior, a pesar de lo dicho, me lleva más sujeto y todavía no se me ha ido. Será por la mayor inclinación por llevar el centro de gravedad más alto?. Aún así me gustaría probar un Junior que fuese más “durete” para confirmarlo. Aunque probablemente no fuese lo más adecuado para el coche que es. Porque siendo lo que es, un SUV B que no destaca en lo deportivo especialmente sobre los demás, si tiene más dinamismo que lo demás, y no lo digo con la boca más grande, porque tendría que actualizar las impresiones sobre el Puma.
Está claro que la mayor altura por ser SUV es la clave y lo condiciona todo, con un tarado de amortiguadores que parece que ha buscado más la comodidad y al usuario tipo de un SUV B. Y no digo que el coche sea blando, en absoluto comparándolo con la mayor parte de los competidores que probé, y no lo entendáis como la opinión de un probador que no soy, pero quizá sea sobre todo trabajo en extensión del amortiguador. La llanta de 18” lleva 215/55R18, y ofrece también mucha goma para lo que estoy acostumbrado de mis otros Mito y 500X Sport (como me gusta el tacto de este!), e incluso el 156. Seguro que el Veloce con la llanta de 20” y sus neumáticos de perfil bajo la cosa cambia, pero es algo que las carreteras que suelo frecuentar no me aconsejarían. La solución puede pasar por buscar alternativas a los amortiguadores de origen cuando en unos años toque el cambio… tal como hice con unos Bilstein en el 156, que la verdad tampoco noté tanto. El Junior es el tipo de coche que es, y no, no tiene “cuore deportivo”. Un SUV B no puede tener de eso, o a este no se lo quisieron dar en las versiones “normales”, aunque creo que si que tiene alguna de las cualidades que yo entiendo definen a un Alfa, porque no las veo, o veo de otra forma en otras marcas.
Necesitaría el Junior una versión hibrida más potente? SI, tengo claro que es un carencia importante en la gama, pero probablemente yo no me la habría comprado por lo que implicaría para el día a día, en más consumo o prestaciones que no necesitaría, de igual modo que no escogí ni el 2.0TS frente al 1.8TS, ni el Pack Sport en el 156, aunque le puse sus faldones laterales y los llantas de 5 pétalos… y nunca me arrepentí.
Sugiero que el que quiera otra cosa tiene que ir si o si a por el Veloce y, sobre todo, no debe de comprar un SUV de gama media (porque los SUV “deportivos” suelen estar en el segmento D y ser demasiado caros… son otra cosa), o directamente comprase un coche “de los de antes”. Un Ypsilon con este motor tiene que ser un GTI… sólo que sin el espacio de un SUV. Tampoco puedo opinar con criterio del Tonale porque mi prueba de este no fue más allá de una vuelta por el polígono… además, mis razones para descartarlo fueron el tamaño y lo caro que me saldría una unidad a mi gusto. Ojo, por las referencias que recuerdo de otros competidores directos del Junior probados este último año (varios B’s y C’s SUV’s y “normales”), el Junior es de los firmes, y me repito en lo dicho sobre el Puma. El afortunado que tenga un Veloce (el eléctrico de 280 Cv) con el Torsen, las llantas de 20”, y el ajuste de suspensiones específico, seguro que tendrá superadas estas impresiones… sólo que el presupuesto, la racionalidad, el uso habitual, y las carreteras que frecuento me llevan a la conclusión de que este Junior ibrida Speciale va a ser un muy buen compañero de viaje tal como está en los próximos años. No se consuela el que no quiere, o es que el que no quiere, no se consuela con nada?
Qué buscábamos los que compramos en su día las versiones “normales” de los 156, 147, Mito, Giulietta o 159? Pues en el contexto de cada uno, este Junior no creo que nos ofrezca menos.
He sobrepasado los 6 mil kilómetros desde el mes de febrero cuando lo retiré del concesionario, y ya sólo ando con el Junior salvo momentos puntuales que recurro al resto del parque móvil familiar, es mi coche de todos los días con lo que ya estoy en modo usuario, y entiendo que ahora si puedo dar una opinión, subjetiva por ser la mía, subjetivísima, pero bastante más fundada de la que puede sacar alguien que sólo le ha dado una vuelta... o que quien ni tan siquiera lo ha visto en vivo, que hay mucho opinador de esos. Para quien haya leído algo de lo que he dicho por algún que otro hilo del foro referente a primeras impresiones, probablemente poco nuevo le voy a aportar, es más, me voy a repetir mucho.
Escapo de obviedades y cuestiones filosóficas estéticas al estilo de me gusta o no me gusta, o de esas en las que insisten los hater del recarrozado Peugeot por los mandos de los intermitentes y lo de “muerte a Mesonero”. Más allá de los gustos personales, siempre dije que no me había entrado tanto por los ojos de entrada como otros Alfa Romeo, habría preferido que siguiese la línea marcada por el Tonale, pero con el tiempo, a base de verlo, y lo que me transmiten los que lo ven, dadas la modas actuales, el coche se hace agradable de ver y resiste muy bien las comparativas frente a sus alternativas en el mercado. Pero insisto, esto es filosofía.
Lo primero, encantado con el coche, totalmente recomendable su compra, a quién le guste, que no lo dude. La única incidencia hasta el momento ha sido ir al concesionario citado por lo del reapriete ya comentado por otro hilo, y nada más. Faltaría más, muy mal estaríamos si diese problemas con este kilometraje, soy consciente de las viejas del visillo que vigilan los problemas que puedan surgir. Que queden tranquilas, soy trasparente y lo que le aparezca al coche me faltará tiempo para comunicarlo por el foro. El problema del coche ahora es encontrar en donde comprarlo, dado el desmantelamiento de las concesiones fuera de las grandes capitales.
Concretando, sobre el interior, lo único que veo especialmente criticable es la ausencia de los agarraderos del techo, y del resto, como experiencia de usuario, muy positiva. Alabar la calidad de rodadura, ajustes y la ausencia de ruidillos y crujidos. La sensación sentado al volante es de ir en mucho más coche, incluso más alto de lo que es, y se vuelven intrascendentes detalles ya debatidos, pero que, efectivamente, son mejorables. Repito, que los vea intrascendentes en el uso no quiere decir que no me hubiera gustado que estuvieran contemplados, como algún guarnecido de otro material que no fuese plástico duro en paneles de puertas y parte superior del salpicadero o el tacto plasticoso del símil piel de unos cómodos asientos y un agradable puesto de conducción con su perfecto volante que te hace sentir en casa. Gran capacidad de almacenamiento en la consola central y puertas delanteras. El infotormento funciona, para un neófito en el asunto, de forma más que aceptable (no creo que sea ejemplar, pero para el uso que le doy va sobrado para mis exigencias, reproducir Spotify, llamadas y Maps), aunque a veces tarda unos segundos en detectarme la llave, o tarda en entrar en una opción, pijadas que me reconocen habituales usuarios de todas las marcas y coches “modelnos”. Le estoy cogiendo el punto para las instrucciones vocales, y para las dos tonterías que necesito, me facilita mucho la cosa, incluso para poner la radio. La cámara trasera y los sensores de parking también van muy bien, y lástima de la vista por la luna trasera que es muy escasa. Las ADAS las levo configuradas tal como me las configuraron al salir del concesionario y no me molestan en absoluto los ruidillos que me avisan de cosas, ni los toques en el volante por sobrepasar líneas. La luces matriciales, una gozada. El programador activo de velocidad funciona por autopista fenomenal, y el coche rueda y traga kilómetros por autopista como si fuera más grande. Es que va muy bien para lo que es. En resumen, la usabilidad del coche desde el primer momento es muy amistosa y enseguida te haces a todo, manejo de mandos, cambio automático y demás. Más que aceptable maletero como para no echar en falta el del 156SW (pero hecho en falta ganchos o “nervios” en el suelo para que no se muevan las cosas, demasiado plana la superficie y moqueta “resbalosa”). Razonables plazas traseras (para tamaños estándar), que cumplen para el tamaño del coche y, en conclusión, nada en el interior que me haga arrepentirme, para mis usos, de no haber comprado un coche más grande… aunque si me remonto como 5 años atrás, antes de la pandemia, con los pajaritos todavía en el nido y otras necesidades de espacio, no habría dicho lo mismo… pero tampoco me habría comprado un Junior.
En lo relativo al motor tengo que ser justo, a pesar de que me habría gustado más motor, un V6 Busso de 250 Cv con etiqueta ECO y 5 litros a los 100, o algo así. Es uno de sus puntos fuertes del coche, siendo consciente de los tiempos que corren y la gama y del coche que es. En comparación p.e. con el 1.0 Firefly de 120Cv del 500X Sport, que no anda nada mal, pero que es una maraca en parado, apenas vibra. Como también soy neófito en el cambio automático hay cosas que no puedo juzgar adecuadamente por la falta de experiencia y referencias. La ayuda eléctrica hace que parezca más motor de lo que es, con un comportamiento, generalmente muy lineal y lleno desde abajo (turbo y motor eléctrico) sin notar apenas los cambios de marcha, aceleraciones y con recuperaciones casi sorprendentes que no se esperan, reaccionando muy bien en adelantamientos. Subir de velocidad es demasiado fácil inicialmente y sin aparente esfuerzo. Entiendo que la ayuda del eléctrico con el turbo es la responsable de ello, y precisamente por eso, cuando uno excede de ciertas velocidades e insiste en ciertas aceleraciones, le vas dando, y pisas un poco más, ahí ya uno es consciente de que la potencia del 1.2 es de “sólo” 136 cv. Por eso puede decepcionar a quien sorprendido por las excelentes prestaciones iniciales, piense que puede seguir y seguir.
Yo soy de ir alegre, de andar “fluido”, trazador de la pradera me defino por mi herencia de motero R, y ya os digo me deja ir bastante más rápido y mucho más desahogado que con el 1.8 TS de mi 156, pero las costuras se le pueden ver al motor si se pretende ir de tramo o a partir de ciertas irracionales velocidades… porque insisto, por las prestaciones que ofrece inicialmente puede hacer parece que si que es para eso. Con esas, los consumos medios apenas suben de los 7 a los cien dándole caña (en el instantáneo también se le puede ver subir mucho de los 10 si se le exige). Y si vas normal, no es raro bajar de 6, y si lo buscas, hasta coquetear o bajar los 5… ojo, y sin pisar huevos, superando límites de velocidad. Es muy curioso ver cómo se apaga el motor de combustión yendo a 100 o más por autopista por el efecto vela, o llevarlo un buen rato por encima de los 50 que se ponían como referencia, y todo ello pasando desapercibido el funcionamiento del motor de explosión cuando arranca si no te le prestas mucha atención al cuadro, señal de lo poco ruidoso que es cuando funciona.
Y voy con lo más importante para mí, el comportamiento, el dinamismo por lo referente a la dirección y las suspensiones. La dirección es una delicia, directa, ágil, puede ser que poco informativa si la comparo el 156 (en todo caso, necesito muchos más kilómetros y muchas más situaciones de conducción para certificarlo y para ir “sintiendo” más el coche), pero en todo caso, hace muy fácil conducir el coche.
Y el chasis, ay el chasis!. Me sigo debatiendo con el tema. Me he amigado, y mucho, con las farolas posteriores. El eje torsional va francamente bien, y salvo las tópicas situaciones de juntas, badenes, ondulaciones a alta velocidad, etc, etc, hasta diría que en tramos revirados me gusta mucho el tacto que le da al coche. Es muy ágil en el tráfico urbano, y hace un mes disfruté con él como hacía tiempo que no lo hacía conduciendo en una revirada carretera local, de las mías, de esas en las que ir demasiado rápido no implica subir de los 100 Km/h, y fui demasiado rápido disfrutándolo. Y no se retuerce, esa sensación del 156 o del 500X Sport que crujen/se doblan al forzar los apoyos, no la tiene el Junior que parece rígido y sin crujidos. Sigo teniendo curiosidad por probar el Q4, pero no creo que su sobrecoste me hiciese escogerlo. Dónde está mi debate? Pues en las suspensiones.
Ya digo, en el ratoneo rápido es muy ágil, llevando muy bien los cambios de apoyo si además manda el eje delantero por motor, porque apoyado en el motor hasta parece que tiene Torsen, pero en curvones más rápidos cuando las velocidades suben y tocan frenadas que lo puedan descomponer o cambios de dirección, es en donde me gustaría notar lo de ir más sujeto… “duro” como, p.e. en el Mito? No creo, mi Mito se hace divertido porque va más duro, pero en curvas ya me tiene dado más de un susto de atrás, y el Junior, a pesar de lo dicho, me lleva más sujeto y todavía no se me ha ido. Será por la mayor inclinación por llevar el centro de gravedad más alto?. Aún así me gustaría probar un Junior que fuese más “durete” para confirmarlo. Aunque probablemente no fuese lo más adecuado para el coche que es. Porque siendo lo que es, un SUV B que no destaca en lo deportivo especialmente sobre los demás, si tiene más dinamismo que lo demás, y no lo digo con la boca más grande, porque tendría que actualizar las impresiones sobre el Puma.
Está claro que la mayor altura por ser SUV es la clave y lo condiciona todo, con un tarado de amortiguadores que parece que ha buscado más la comodidad y al usuario tipo de un SUV B. Y no digo que el coche sea blando, en absoluto comparándolo con la mayor parte de los competidores que probé, y no lo entendáis como la opinión de un probador que no soy, pero quizá sea sobre todo trabajo en extensión del amortiguador. La llanta de 18” lleva 215/55R18, y ofrece también mucha goma para lo que estoy acostumbrado de mis otros Mito y 500X Sport (como me gusta el tacto de este!), e incluso el 156. Seguro que el Veloce con la llanta de 20” y sus neumáticos de perfil bajo la cosa cambia, pero es algo que las carreteras que suelo frecuentar no me aconsejarían. La solución puede pasar por buscar alternativas a los amortiguadores de origen cuando en unos años toque el cambio… tal como hice con unos Bilstein en el 156, que la verdad tampoco noté tanto. El Junior es el tipo de coche que es, y no, no tiene “cuore deportivo”. Un SUV B no puede tener de eso, o a este no se lo quisieron dar en las versiones “normales”, aunque creo que si que tiene alguna de las cualidades que yo entiendo definen a un Alfa, porque no las veo, o veo de otra forma en otras marcas.
Necesitaría el Junior una versión hibrida más potente? SI, tengo claro que es un carencia importante en la gama, pero probablemente yo no me la habría comprado por lo que implicaría para el día a día, en más consumo o prestaciones que no necesitaría, de igual modo que no escogí ni el 2.0TS frente al 1.8TS, ni el Pack Sport en el 156, aunque le puse sus faldones laterales y los llantas de 5 pétalos… y nunca me arrepentí.
Sugiero que el que quiera otra cosa tiene que ir si o si a por el Veloce y, sobre todo, no debe de comprar un SUV de gama media (porque los SUV “deportivos” suelen estar en el segmento D y ser demasiado caros… son otra cosa), o directamente comprase un coche “de los de antes”. Un Ypsilon con este motor tiene que ser un GTI… sólo que sin el espacio de un SUV. Tampoco puedo opinar con criterio del Tonale porque mi prueba de este no fue más allá de una vuelta por el polígono… además, mis razones para descartarlo fueron el tamaño y lo caro que me saldría una unidad a mi gusto. Ojo, por las referencias que recuerdo de otros competidores directos del Junior probados este último año (varios B’s y C’s SUV’s y “normales”), el Junior es de los firmes, y me repito en lo dicho sobre el Puma. El afortunado que tenga un Veloce (el eléctrico de 280 Cv) con el Torsen, las llantas de 20”, y el ajuste de suspensiones específico, seguro que tendrá superadas estas impresiones… sólo que el presupuesto, la racionalidad, el uso habitual, y las carreteras que frecuento me llevan a la conclusión de que este Junior ibrida Speciale va a ser un muy buen compañero de viaje tal como está en los próximos años. No se consuela el que no quiere, o es que el que no quiere, no se consuela con nada?
Qué buscábamos los que compramos en su día las versiones “normales” de los 156, 147, Mito, Giulietta o 159? Pues en el contexto de cada uno, este Junior no creo que nos ofrezca menos.
, se nota que carga la responsabilidad más en el motor de explosión, ves que vas con más revoluciones de motor y reacciona más rápido al acelerador. La verdad es que apenas lo he usado para poder hacer una descripción más detallada, dame más tiempo y kilómetros y en unos meses podré ser más descriptivo... es curioso, valoramos que se nos den muchas opciones y extras y al final, fuera de la configuración "estándar" que le pone cada uno, apenas las usamos...