Estos días estoy viendo muchos Citroën Cactus.
Un modelo muy criticado en su día, por su enfoque barato, su diseño dudoso y el uso de plataformas pequeñas. A mí, en cambio, me pareció siempre un coche muy bien pensado, en esa estela que siempre buscan en Citroën de revivir el espíritu del 2CV.
El caso es que el modelo se descatalogó en 2020 sin dejar rastro.
Y estos días, sin embargo, me estoy dando cuenta de que:
1. Ha envejecido estupendamente, pese a ser un coche de hace más de 10 años. Incluso el salpicadero, con sus composición horizontal y sus dos pantallitas flotantes, sigue siendo actual.
2. Ha marcado el diseño de la marca hasta la actualidad (de ahí quizá la vigencia de su diseño).
3. Se adelantó al concepto de coche "grande" en plataforma "pequeña", en este caso C en plataforma B, tan común en tantas marcas, y muy especialmente, en Citroën.
Un coche quizá decisivo, inovador, casi disruptivo y del que nadie se acuerda.
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