TRABANT
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Pequeño, ruidoso y hecho de un material que parecía plástico… pero el Trabant fue mucho más que un simple coche. Fue el símbolo rodante de Alemania Oriental durante más de 30 años.
Fabricado en la RDA desde 1957, el Trabant usaba un motor de dos tiempos, sencillo y fácil de reparar, pero también ruidoso y contaminante.
No tenía lujos, no tenía potencia (apenas unos 26 hp en muchas versiones), y su aceleración era… optimista.
Lo que parecía barato y frágil, en realidad era una solución ingeniosa ante la falta de recursos.
Pero lo que realmente define al Trabant no es su mecánica, sino el contexto. En Alemania Oriental, conseguir uno podía tomar hasta 10 o 15 años en lista de espera.
Comprar un Trabant no era solo adquirir un auto, era lograr un pequeño sueño de movilidad personal.
Cuando cayó el Muro de Berlín en 1989, miles de Trabants cruzaron hacia Alemania Occidental en imágenes que dieron la vuelta al mundo.
Ese pequeño auto se convirtió en símbolo de libertad y reunificación.