Llevaba ya dos años conduciendo mi MG TF 1.600 c.c. (116 CV) del 2.002 como coche único para el día a día con total satisfacción, pero por motivos de tipo práctico había llegado la hora de cambiar.
Para los que no conozcan el modelo, el MG TF es un coche de corte deportivo, descapotable (techo de lona, manual), biplaza, propulsión (tracción trasera) y motor central (situado entre los asientos y el eje trasero).
Debido a esos cambios inesperados de la vida, necesitaba un coche con una habitabilidad mayor y que fuera más fácil de conducir para mi pareja, acostumbrada a usar compactos convencionales.
Como siempre me han gustado los coches con "encanto" pensé en un GTV 2.0 TS, que cumplía sobradamente las dos premisas anteriores y además para mí al menos, es el más bonito de una especie ya extinguida, el de los cupés "asequibles".
Había un problema, que tenía que estar aquí, en Bizkaia, pues no estaba dispuesto a recorrer media España buscando uno, con el coste en tiempo y dinero que supone, y que además, para cuando hubiera decidido por fin cuál comprar, ya se lo hubiera llevado otro.
Aquí sólo había uno, en un compra-venta, por 2.900 euros, con 135.000 km., de color negro. Fui a verlo. Por fuera estaba bastante bien de pintura. Tenía las llantas de 17" que a mí me gustan (creo que se denominan Teledial). Montaba el alerón de la marca, que a buen seguro se lo quitaría, pues para un uso normal no creo que lo necesite y estéticamente, creo que le sobra a este coche. Por dentro estaba muy bien, tapicería textil en muy buen estado y como detalle negativo, el pomo de la palanca de cambios, horrible, pero eso tenía fácil solución. No llegué a probarlo, la verdad es que la actitud y las respuestas del comercial a las pocas preguntas que le hice me llevaron a descartarlo casi al momento.
Empecé a pensar en otra posibilidad: el GT. De este modelo sí había varias unidades disponibles por aquí. En contra, el GT me parecía un pelín grande, aunque más práctico aún que el GTV y más moderno, y aunque estéticamente el GTV me parece el más bello, el GT es también un coche bonito donde los haya.
En esas estaba cuando un día vi un Brera aparcado en la calle y caí en la cuenta de que se me había pasado por completo considerar ese modelo. Al llegar a casa miré a ver lo que había, y casualidad!!! Había uno a la venta en Bizkaia!!! Llamé al vendedor y nuevamente casualidad!!! El Brera que había visto unas horas antes era precisamente el suyo!!! Se trataba de un diesel 2.4 de 200 CV. Quedé para verlo al día siguiente.
Lo primero que me sorprendió muy gratamente fue que era la versión Skyview, es decir, el techo de cristal no era simplemente decorativo sino que se trataba de un auténtico techo solar con cortinilla interior de accionamiento eléctrico. El vendedor no decía nada de ello en su anuncio, se pensaba que era igual en todos los Brera. Lo segundo que me sorprendió, aún más gratamente, fue que al examinar la tarjeta técnica, el coche no era el de 200 CV sino que se trataba de la versión de 210 (154 kW). No es que esos 10 caballos vayan a ninguna parte, aunque supone un incremento nada despreciable del 5%, sino que se trataba de la versión más moderna con algunos de los fallos corregidos del motor anterior.
Por dentro estaba impecable, a falta sólo de poner unas alfombrillas hechas a medida para ese modelo. Por fuera, nada grave, lo típico de un coche con algunos años, pero como después de descontado su precio, aún me quedaba presupuesto para algo de mecánica que pudiera salir y hacer algo con la carrocería, no era mayor problema.
Tocó probarlo. Reconozco que sé muy poco (o nada) de mecánica, pero al menos el motor no me sonaba mal y tampoco sentía tirones. El coche aceleraba bien, con un manejo del cambio muy agradable. También me pareció que recuperaba estupendamente: en llano, circulando en sexta, pasaba de 80 a 120 km/h sin esfuerzo, sin dar síntomas de necesitar bajar marchas. En autovía le noté muy aplomado, y en curvas cerradas, más ágil de lo que esperaba para su peso y tamaño.
En fin, que tras ver todo esto y consciente de que la compra de un coche no deja de ser una lotería y que hasta pasado un tiempo no sabes si has acertado o no, y después de encontrar un seguro (por cierto, muy, muy, muy asequible), decidí comprarlo.
Ya os iré informando de mis experiencias con el coche. En un próximo post os contaré lo que le he hecho de carrocería, con un resultado altamente satisfactorio y por bastante menos de lo que pensaba.



Para los que no conozcan el modelo, el MG TF es un coche de corte deportivo, descapotable (techo de lona, manual), biplaza, propulsión (tracción trasera) y motor central (situado entre los asientos y el eje trasero).
Debido a esos cambios inesperados de la vida, necesitaba un coche con una habitabilidad mayor y que fuera más fácil de conducir para mi pareja, acostumbrada a usar compactos convencionales.
Como siempre me han gustado los coches con "encanto" pensé en un GTV 2.0 TS, que cumplía sobradamente las dos premisas anteriores y además para mí al menos, es el más bonito de una especie ya extinguida, el de los cupés "asequibles".
Había un problema, que tenía que estar aquí, en Bizkaia, pues no estaba dispuesto a recorrer media España buscando uno, con el coste en tiempo y dinero que supone, y que además, para cuando hubiera decidido por fin cuál comprar, ya se lo hubiera llevado otro.
Aquí sólo había uno, en un compra-venta, por 2.900 euros, con 135.000 km., de color negro. Fui a verlo. Por fuera estaba bastante bien de pintura. Tenía las llantas de 17" que a mí me gustan (creo que se denominan Teledial). Montaba el alerón de la marca, que a buen seguro se lo quitaría, pues para un uso normal no creo que lo necesite y estéticamente, creo que le sobra a este coche. Por dentro estaba muy bien, tapicería textil en muy buen estado y como detalle negativo, el pomo de la palanca de cambios, horrible, pero eso tenía fácil solución. No llegué a probarlo, la verdad es que la actitud y las respuestas del comercial a las pocas preguntas que le hice me llevaron a descartarlo casi al momento.
Empecé a pensar en otra posibilidad: el GT. De este modelo sí había varias unidades disponibles por aquí. En contra, el GT me parecía un pelín grande, aunque más práctico aún que el GTV y más moderno, y aunque estéticamente el GTV me parece el más bello, el GT es también un coche bonito donde los haya.
En esas estaba cuando un día vi un Brera aparcado en la calle y caí en la cuenta de que se me había pasado por completo considerar ese modelo. Al llegar a casa miré a ver lo que había, y casualidad!!! Había uno a la venta en Bizkaia!!! Llamé al vendedor y nuevamente casualidad!!! El Brera que había visto unas horas antes era precisamente el suyo!!! Se trataba de un diesel 2.4 de 200 CV. Quedé para verlo al día siguiente.
Lo primero que me sorprendió muy gratamente fue que era la versión Skyview, es decir, el techo de cristal no era simplemente decorativo sino que se trataba de un auténtico techo solar con cortinilla interior de accionamiento eléctrico. El vendedor no decía nada de ello en su anuncio, se pensaba que era igual en todos los Brera. Lo segundo que me sorprendió, aún más gratamente, fue que al examinar la tarjeta técnica, el coche no era el de 200 CV sino que se trataba de la versión de 210 (154 kW). No es que esos 10 caballos vayan a ninguna parte, aunque supone un incremento nada despreciable del 5%, sino que se trataba de la versión más moderna con algunos de los fallos corregidos del motor anterior.
Por dentro estaba impecable, a falta sólo de poner unas alfombrillas hechas a medida para ese modelo. Por fuera, nada grave, lo típico de un coche con algunos años, pero como después de descontado su precio, aún me quedaba presupuesto para algo de mecánica que pudiera salir y hacer algo con la carrocería, no era mayor problema.
Tocó probarlo. Reconozco que sé muy poco (o nada) de mecánica, pero al menos el motor no me sonaba mal y tampoco sentía tirones. El coche aceleraba bien, con un manejo del cambio muy agradable. También me pareció que recuperaba estupendamente: en llano, circulando en sexta, pasaba de 80 a 120 km/h sin esfuerzo, sin dar síntomas de necesitar bajar marchas. En autovía le noté muy aplomado, y en curvas cerradas, más ágil de lo que esperaba para su peso y tamaño.
En fin, que tras ver todo esto y consciente de que la compra de un coche no deja de ser una lotería y que hasta pasado un tiempo no sabes si has acertado o no, y después de encontrar un seguro (por cierto, muy, muy, muy asequible), decidí comprarlo.
Ya os iré informando de mis experiencias con el coche. En un próximo post os contaré lo que le he hecho de carrocería, con un resultado altamente satisfactorio y por bastante menos de lo que pensaba.


