Buenos días!
Hoy vengo a contaros una experiencia que desafortunadamente viví recientemente: un accidente en carretera con mi Giulietta.
Para dar un poco de contexto, mi novia y yo salíamos por la mañana con la intención de ir a pasar el día a Cuenca, un trayecto que sabíamos que consumiría unos cuantos litros. Por eso, antes de entrar a la autovía, decidimos ir a repostar, con la mala suerte de que mientras salía de una rotonda, otro coche me embistió.
No sé a qué velocidad íbamos ninguno de los dos, definitivamente no íbamos despacito, cuando repentinamente sentí el impacto en la parte trasera de mi Giulietta, haciendo que perdiera el control por unos segundos.
¿Que por qué cuento esto? Por el hecho de que, pese a habernos dado un golpe a una velocidad considerable en la parte de atrás, mientras otros coches hubieran salido despedidos en cualquier dirección, Giulietta se mantuvo tan estable que ni siquiera llegamos a salirnos del carril, evitando así una situación aún más peligrosa o incluso otro accidente más devenido de este golpe.
Además, no solo se comportó excepcionalmente bien a la hora de evitar una situación peor, sino que tras examinar rápidamente los daños en la carrocería, pude ver que para la conducción estaba en buenas condiciones: los únicos daños fueron en la puerta, aleta y llanta.
Así pues, aún sin estar del todo seguro de poder conducir bien (inevitablemente tienes ese miedo en el cuerpo después de un - pequeño - accidente), seguimos nuestro camino a la gasolinera y pudimos recorrer sin ningún tipo de problema los más de 1.000km que quedaban por delante.
Con esta publicación, evidentemente, no quiero decirle a nadie que pueda conducir como le dé la gana, nadie va en un tanque; solo quiero compartir mi experiencia, la parte positiva de algo malo y, sobre todo, reflejar que Giulietta es una chica más dura de lo que parece, que en situaciones en las que otros coches me han dejado tirado y viéndome obligado a llamar a la grúa, con mi Alfa todo se quedó en un simple susto.
Hoy vengo a contaros una experiencia que desafortunadamente viví recientemente: un accidente en carretera con mi Giulietta.
Para dar un poco de contexto, mi novia y yo salíamos por la mañana con la intención de ir a pasar el día a Cuenca, un trayecto que sabíamos que consumiría unos cuantos litros. Por eso, antes de entrar a la autovía, decidimos ir a repostar, con la mala suerte de que mientras salía de una rotonda, otro coche me embistió.
No sé a qué velocidad íbamos ninguno de los dos, definitivamente no íbamos despacito, cuando repentinamente sentí el impacto en la parte trasera de mi Giulietta, haciendo que perdiera el control por unos segundos.
¿Que por qué cuento esto? Por el hecho de que, pese a habernos dado un golpe a una velocidad considerable en la parte de atrás, mientras otros coches hubieran salido despedidos en cualquier dirección, Giulietta se mantuvo tan estable que ni siquiera llegamos a salirnos del carril, evitando así una situación aún más peligrosa o incluso otro accidente más devenido de este golpe.
Además, no solo se comportó excepcionalmente bien a la hora de evitar una situación peor, sino que tras examinar rápidamente los daños en la carrocería, pude ver que para la conducción estaba en buenas condiciones: los únicos daños fueron en la puerta, aleta y llanta.
Así pues, aún sin estar del todo seguro de poder conducir bien (inevitablemente tienes ese miedo en el cuerpo después de un - pequeño - accidente), seguimos nuestro camino a la gasolinera y pudimos recorrer sin ningún tipo de problema los más de 1.000km que quedaban por delante.
Con esta publicación, evidentemente, no quiero decirle a nadie que pueda conducir como le dé la gana, nadie va en un tanque; solo quiero compartir mi experiencia, la parte positiva de algo malo y, sobre todo, reflejar que Giulietta es una chica más dura de lo que parece, que en situaciones en las que otros coches me han dejado tirado y viéndome obligado a llamar a la grúa, con mi Alfa todo se quedó en un simple susto.