Hoy encontré una curiosa miniatura de este modelo que salíó en este hilo, el 308 C de 1938 que corrió en Argentina con Oscar Gálvez patrocinado por la cerveza Quilmes

Foto:
Un tributo al chueco http://www.jmfangio.org/

nuevas fotos que encontré:



Interesante texto extraido de la web,
www.retrovisiones.com , donde Lao Iacona nos cuenta algo curioso sobre la historia de este coche:
-“Buenas tardes señor Gálvez, le recuerdo que mañana vence el documento del Alfa Romeo”.
-“Quédese tranquilo doctor, ya tengo el dinero en efectivo”.
El enamoramiento había sido tal, que con tal de comprarse aquel Alfa Romeo de Gran Premio, Oscar Gálvez le había “achurado” un piso a su nuevo local con vivienda arriba, había pedido dinero prestado y firmado una cantidad de pagarés. Si lo pasamos a tango: “Y yo con mil sacrificios, te lo pude al fin comprar, mangué a amigos y usureros y estuve un mes sin fumar”…*
El beneficiario de aquellos pagarés era el Dr. Italo de Lucca, un traductor de la ciudad de Quilmes, responsable del ingreso a nuestro país de dos gemas de la mecánica, este bellísimo Tipo 308 C, y un Alfa Romeo Tipo B que será motivo de otra nota. Rememora Oscar: “Durante la guerra se paró todo y el Alfa se guardó, hasta que en 1947 un amigo mío, Julio Rosso, me avisó: “Tito, en Quilmes hay un Alfa Romeo que se vende”…fui, lo vi y no dormí más…”.“Yo en el 46 estaba haciendo una casa con taller abajo en la calle Juncal (al 3400). Lo agarré al arquitecto y le dije que parara el último piso porque necesitaba el dinero para comprarme un auto de carrera. Igual no me alcanzó. Entre Rosso y Ernesto Petrini me prestaron dinero y con mi tallercito iba levantando los pagarés. El auto daba mucho gasto, me acuerdo que el litro de alcohol costaba 4 pesos y eso, en esa época, era una barbaridad. Devolví el dinero y me costo en total $ 65.000. Creo que dimos $ 40.000 y el resto a pagar”.
De Lucca prometió a Gálvez que una vez cancelado el total del precio y si cumplía, le haría un presente. Tras la última cuota el misterio se develó. De Lucca llevó a Oscar a la firma Quilmes, famosa cervecera de la zona sur de Buenos Aires. Allí lo presentó ante un alto directivo de la firma, don Juan Biotti, con quien cerró un acuerdo: Quilmes sería de allí en más el sponsor de Oscar Alfredo Gálvez en las carreras, y vaya si lo sería que lo acompañó hasta su retiro del automovilismo deportivo a mediados de los años sesenta.Tan enamorado estaba Oscar del auto, que en su casa–taller de la calle Juncal 3437 de la Capital, hizo en el frente una gran vidriera, donde solían verse el Alfa y su Ford de Turismo Carretera, junto a los trofeos que iba cosechando con los mismos. Oscar fue uno de los pilotos más importantes que tuvo el modelo Tipo 308 C a nivel mundial; así, se alzó en nuestro país con los campeonatos 1947 y 1948 de Velocidad Pista, y 1949 de Autos Especiales. En el mes de febrero de 1949 Oscar ganó la memorable carrera bajo la lluvia en Palermo, frente a los astros europeos del momento.
La cosa no había empezado bien. Dos días antes de la carrera y probando, el Alfa rompió el cigüeñal. Se terminaba el sueño de Oscar de correr en Palermo… Pero un amigo que algunos no lo creían tanto le facilitó las cosas. Juan Manuel Fangio -sin que Oscar lo supiese-, llamó a Ricardo Carú que era el mecánico de Oscar, y le ofreció el cigüeñal del motor Alfa Romeo 8C 35 que el tenía en sociedad con Marimón. Así, Carú desarmó ambos motores, cambió la pieza, rectificó otras, y el resultado es conocido.Oscar contó así su victoria: “…En ese mismo circuito en Palermo gané la famosa carrera bajo la lluvia. Esa mañana vino Julio Rosso, quien tenía una parte del Alfa conmigo y me dijo: Tito, ¡hoy el “tano” que gane, al mejor argentino le va a sacar dos vueltas! Yo estaba de acuerdo porque nunca había manejado en lluvia con ese auto. Siempre me había gustado andar fuerte en lo mojado, pero con el Ford de Turismo Carretera.”
“A la mañana habíamos ancorizado las gomas haciéndoles cortes transversales con un serrucho. Claro, en esa época no había cubiertas de lluvia…”. “Los europeos siempre se me iban en el pique, pero ese día, ¡ese día me quedé con el pelotón! ¡Qué suerte! Hoy no se me van… pensé y cuidadosamente empecé a fijarme donde patinaba y donde lo podía pisar… llegaba a los 240 km/h en la recta principal.”
“Íbamos Ascari, Farina y yo, porque Fangio había hecho un trompo y Villoresi había parado en boxes. Primero lo pasé a Farina pero me persiguió y me volvió a pasar en la curva de Dorrego. Lo seguí a cara de perro y me le puse a la par cerca del lugar donde se mató Pessatti. Farina aceleró demasiado e hizo un trompo. Después lo pasé a Ascari y me fui solo hasta el final…”. “Ese 6 de febrero fue memorable. No pude dar la vuelta de honor porque ni bien bajaron la bandera a cuadros invadieron la pista y entré a boxes, ¡sino mis hinchas me mataban de alegría!”.El Alfa Romeo en cuestión corrió en nuestro país por espacio de 23 años con el mismo chasis, motor y carrocería, esquivando la terrible suerte de la mayoría de los autos de Grand Prix, que a medida que iban sumando años iban siendo canibalizados, pasando a ser impulsados por motores norteamericanos. En el año 2000, y en base a un decreto del Consejo Deliberante de la ciudad de Balcarce, el auto estuvo a punto de ser vendido a un consorcio inglés, pero un movimiento iniciado por clubes, fanáticos y el propio gobierno lo transformaron en lo que en definitiva es: Patrimonio Histórico Nacional.
Quienes no lo hayan visto organicen un tour a Balcarce, aparte de ser una de las escasas piezas originales del Museo Juan Manuel Fangio, estética y mecánicamente, es una joya digna de verse

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Un foto más reciente de este piloto argentino acompañado en este caso de dos grandes, Villoresi y Fangio

Saludos,